En el camino: Kerouac y el recorrido de un marginado

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Por Arantxa Ramírez. 

Con la cuarentena impuesta, las puertas al exterior quedan cerradas por nuestra salud, pero podemos encontrar consuelo en la literatura. Hay muchos libros que nos prestarán ojos para escapar un rato de la rutina y el estrés por el que estamos pasando.

Jack Kerouac (1922-1969), novelista estadounidense, nos regala una ventana para ser espectador de su historia recorriendo el continente americano. Perteneció a la generación beat, termino que se acuñó en Nueva York. “Beat quería decir derrotado y marginado pero a la vez colmado de una convicción muy intensa”, así lo describe el autor en su libro La filosofía de la generación beat y otros escritos. Otros autores que pertenecen a esta generación son Allen Ginsberg (1926-1997), Charles Bukowsi (1920-1994), John Clellon Holmes (1926-1988) y Neal Cassady (1926-1968).

Este último se convierte en protagonista de varias novelas. Se decía que Cassady era distinto a cualquier otro de esta generación; contaba con una personalidad desinhibida, divertida e interesante para el resto del grupo. Con una infancia complicada, crece para llevar una vida “nómada”, llena de excesos, creando las historias relatadas por Kerouac en su libro En el camino (1957).

La novela habla de Sal Paradise (Kerouac), que se aventura a conocer América siguiendo a Dean Moriarty (Cassady), quienes se conocen en Nueva York. Mientras escuchan jazz en distintos bares, Sal queda asombrado con el estilo de vida que llevan sus camaradas y decide escribir sobre ellos. Al llegar el verano, el protagonista recorre las carreteras haciendo autostop para llegar a Denver, lugar en donde Dean había arribado desde la primavera. Sal atraviesa por hambre, cansancio, falta de dinero y de una cama para poder dormir. Aunque pasa una temporada en Denver, sigue su camino a San Francisco, donde también reside por un tiempo, seguido de México, trabajando en campos de algodón para finalmente regresar a Nueva York. El viaje es narrado con crudeza y sin complicaciones, como si se tratase de un diario donde el protagonista habla de su sentir y sobre la misión de hallarse a sí mismo; junto a las fiestas interminables y largas pláticas del grupo de amigos, las cuales normalmente incluyen alcohol, sexo y drogas.

Sal hace 4 viajes más y empieza su camino solo. Posteriormente, se encuentra con los otros personajes en el transcurso del recorrido, pero siempre regresa de la misma manera: solo. Relatando el crecimiento de cada uno, sobre sus vidas y como toman distintos caminos, hasta llegar a entender las cosas de manera “seria”; teniendo familias y cuentas que pagar, excepto por Dean, pues parece no querer dejar la vida de los bares y el jazz. Los dos llevan una relación complicada y dolorosa por la personalidad impulsiva de Moriarty, aunque también aprenden a encontrar consuelo en la compañía.

De igual manera, Kerouac escribe sobre lo que le rodea; describe los olores, colores y el clima de los lugares que va descubriendo, así como la personalidad y características de la gente que los habita. 

Ahora que nos puede sobrar tiempo y nos falta salir de casa, podemos usar las crónicas del escritor para viajar a las carreteras de América desde nuestro hogar.