Sobre un griego enamorado de la vida: Demis Roussos

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circa 1975: Pop singer Demis Roussos. (Photo by Keystone/Getty Images)

Hombre que dominó el mercado musical en Europa, América Latina y Estados Unidos, su singular voz de tenor así como los vistosos atuendos que utilizaba en sus presentaciones lo situaron en una posición privilegiada en el pedestal de los grandes.

Proveniente de una familia egipcia, Roussos vivió una infancia refugiándose de la guerra. Sus padres de ascendencia griega se vieron en la necesidad de abandonar esta nación e instalarse en Alejandría. Sin embargo, el ataque militar a Egipto conformado por países europeos e Israel en la conocida “Guerra del Sinaí”, lo llevan a regresar nuevamente al país que dejó años atrás.

Se dice que la música llegó desde temprana edad, uniéndose al coro de la iglesia y a la par aprendiendo a tocar instrumentos musicales como la guitarra. Conformó un grupo musical junto a su primo y algunos amigos, Los ídolos, donde no cantaba pero tocaba el bajo, hasta el momento que el cantante principal lentamente le cedió algunas piezas musicales para interpretar y el público notó que la voz de ese muchacho griego, era tan diferente a lo que musicalmente establecido; la juventud lo sorprendió en bares y clubes nocturnos donde –como en una película hollywoodense- probaba suerte todas las noches, hasta que el momento indicado llegara. Fue en la primavera de 1968 que materializó sus deseos y pudo establecerse en un grupo llamado Los hijos de Afrodita, quienes de la noche a la mañana tuvieron un impacto cultural en Grecia, siendo solicitados en programas de televisión, grabando discos o representando a su nación en festivales y conciertos europeos.

El grupo -como a la mayoría- comenzó a resquebrajarse y su inevitable rompimiento tuvo lugar como una profecía religiosa. Uno de los líderes, Vangelis, tenía la necesidad de lanzar un álbum –titulado 666– basándose en textos sagrados que hablan sobre el destino apocalíptico de la humanidad; decir que la recepción por parte de los seguidores y la crítica fue desfavorable es poco. En este punto de la historia, el cantante supo que debía convertirse en solista y crear una personalidad distintiva dentro de la escena musical.

A la década de 1970 llegó resonando las plataformas en las discotecas, acompañado del peinado a la Farrah Fawcett y el caminar despreocupado de John Travolta con los Bee Gees de telón; Roussos arribó junto a canciones de composición original, grabando en los  famosos LP y tocando puertas por toda Europa.

1973, el año de Forever and Ever

Grabado en 1972 y lanzado el año posterior, Forever and Ever ocupa un puesto en la materialización inmortal de la música. Con tan sólo diez canciones, escritas en su mayoría por su compositor de cabecera, Lakis Vlavianos, cada una de las melodías tienen un arraigo al espíritu griego que el cantautor nunca abandonó, desde infante se sumergió en la “música folclórica, siendo expuesto a influencias arábigas y bizantinas” pudiendo percibirse en los arreglos; cada una de las canciones se transformaron en un éxito inmediato, relacionádolas eternamente a Roussos, y aunque tiempo después incursionaría en cantar acorde al ritmo de la época, éste álbum es el epítome de su carrera. Recibiendo discos de oro, platino y diamante en ocho distintos países por el éxito en el terreno comercial, además de asegurarle un pase a conciertos por América Latina y Europa.

Roussos le escribía a eso tan difícil de escribirle, a la vida. Cada composición cuenta una historia de niñez, juventud o adultez, refiriendose a los vavivenes de la experiencia humana, a los amores perdidos o a aquellos que añoran. Probablemente, los griegos poseen un entendimiento particular del cantante y en ellos resuenen siglos enteros de conocimiento ancestral, pero para el resto que escuchan su música, la fragilidad de la existencia se manifiesta mediante su voz. Su repentina partida en 2015 dejo un vacío en la industria musical, que ahora es ocupada por artistas más resueltos en concebir personajes para alimentar un ego que delata falta de talento. ¿Algún día volverá a existir un humano tan enamorado de la vida capaz de componerle?

Te vi pasar por el camino,

No pude encontrar las palabras para hablar

Así que volveré mis sentimientos en la música.

Te doy canciones de amor

De los mundos antiguos y del viejo folclóre

Con recuerdos y sonido de mi música.

-Fragmento My Reason (1973).