Trascender como sociedad

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Fotografía por Alfredo Martínez (2017).

por Alicia Galván López.

El 2020 ha sido un año disruptivo para el mundo en muchos sentidos. De un día para otro cambió por completo la cotidianidad de nuestras vidas y tuvimos que aprender a trabajar desde casa sin poder ver a nuestros seres queridos. Cuando pensamos que los avances tecnológicos y científicos tenían resuelta nuestra vida, nos dimos cuenta de que hay cosas y situaciones superiores. Volvimos a comprender y dialogar sobre la fragilidad del ser humano. 

Frente a la crisis sanitaria, económica y social que vivimos, se nos presentan dos opciones claras a elegir: en primer lugar, la desesperanza y la desilusión de poder vivir en una mejor sociedad; segundo, la opción de cambio, una nueva oportunidad para adquirir mejores hábitos, para corregir errores, para dejar de lado el egoísmo y apostarle a la solidaridad. En lo personal prefiero pensar que esta crisis nos ayudará a trascender como personas y, por lo tanto, como sociedad. 

Estoy convencida que los verdaderos cambios de fondo, que el país tanto necesita, se podrán lograr en la medida en que el gobierno fortalezca a la sociedad civil y a las instituciones; porque son ellas el vínculo directo y real entre la persona y el gobierno, son el espacio idóneo para que el ser humano desarrolle distintos aspectos de su vida, modele su personalidad y en donde participa directamente en la transformación del país. 

Tenemos que apostar a construir un orden social que se finque en la justicia y la libertad, que permita el desarrollo y la realización del ser humano, que tenga como pilares el bien común y la solidaridad. De tal manera que no sólo unos cuantos sean los responsables de tomar las decisiones, sino que la sociedad civil activa y organizada sea la encargada de abanderar las verdaderas causas sociales y de la mano con los gobiernos (municipales, locales y federal) logremos transformar para bien a nuestro México.

Que la crisis que estamos viviendo, continúe traduciéndose en actos de solidaridad con los que menos tienen. Nos comprometa a no descansar un solo día para construir un país más digno desde lo ordinario. A comprender y valorar la importancia de contar con una sociedad civil organizada, comprometida y activa. 

Es tiempo de asumir nuestra responsabildad, por la historia de México, aquella por la que ha valido la pena dar la vida y por la que vale la pena ser mejores. 

En la participación decisiva de cada hombre y cada mujer, en la fortaleza de una sociedad unida y comprometida, en el valor del trabajo ordinario, en el esfuerzo de cada ciudadano, cada institución y cada político por mejorar nuestro entorno, está nuestro destino histórico. 

Estamos escribiendo la historia de nuestro México, escribamos una digna de ser recordada.