Avión presidencial: ¿el presagio del aterrizaje forzoso de la otrora poderosa clase política?

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Fer Espínola

El ya famoso avión presidencial, TP-01 fue adquirido en el año 2012, pero el ex presidente Felipe Calderón, el cual tuvo un costo de 218 millones de pesos, lo equivalente a 9 mil millones de pesos.

La compra de este avión fue para remplazar el que ya se tenía, pues su ciclo de vida ya se había terminado. No olvidemos que durante el sexenio de Calderón, hubo dos accidentes aéreos mortales. El del secretario de gobernación Francisco Blake Mora, el cual ocurrió el 11 de noviembre del 2011; luego vino el de Juan Camilo Mouriño, quien falleció el 4 de noviembre de 2008. En la misma aeronave viajaba Santiago Vasconcelos, zar antidrogas en el sexenio de Calderón.

A pesar que la compra se hizo en los últimos meses de la presidencia de Calderón, este llegó al gobierno de Enrique Peña Nieto hasta el 2016, pues hubo que hacerle varias modificaciones. Por ejemplo, blindarlo.

El primer vuelo inaugural de este Boeing 787 Dreamliner, fue el 2016, y voló al aeropuerto de Hermosillo, en Sonora.

Polémica compra

El avión se adquirió por un arrendamiento con Banobras, para que este lo adquiriera a solicitud de la Defensa Nacional, institución que le iría pagando Banobras a través de un arrendamiento financiero.

A inicios del año 2016, una vez finalizada la compra, la presidencia reiteró un comunicado que Banobras había comprado la aeronave, y expuso que su costo final fue de 218 millones de dólares, incluyendo las adecuaciones. En este comunicado también se informó que Banobras tenía firmado un acuerdo de arrendamiento por 15 años, en el cual pasando dicha fecha pasaría a ser propiedad de la Sedena.

Vuela, avión 

El avión presidencial estuvo envuelto en la polémica. Su adquisición y uso oneroso para el erario mexicano. De acuerdo con el portal Sin Embargo, EPN realizó 83 viajes a bordo del avión presidencial y costaron 313 millones 427 mil 192 pesos.

Desde que el hoy presidente Andrés Manuel López Obrador estaba en campaña lanzó una promesa que llenó los ojos y oídos de muchos: venderé el avión. “Ni Obama lo tiene”, decía mientras recorría la República Mexicana. Calificó a la aeronave como un “palacio de los cielos”.

Ya en el poder, ordenó se trasladara a un hangar en California. Lo puso a la venta. Ahí estuvo más de año y medio. Costó cerca de 32 millones de dólares su resguardo. Incluso, la oferta para adquirirlo se puede revisar en un portal de la Organización de las Naciones Unidad (ONU), en un intento por transparentar el proceso.

En meses pasados, el titular del Ejecutivo Federal lanzó una “nueva oferta”. El avión se rifaba. La mecánica era fácil. López Obrador dio a conocer que a través de la Lotería Nacional se entregarán 100 premios de 20 millones de pesos cada uno. El costo por cada cachito de lotería es de $500 pesos.

A pesar de esto y de las ofertas que supuestamente hay, el pasado 22 de julio el TP-01 regresó a México. El presidente de México ha prometido dar desde ahí una mañanera para mostrar las excentricidades de un avión que resultó ser una mala inversión para el gobierno mexicano.

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