Ítaca… el viaje: testimonio de una bailarina respecto a la obra

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Texto por Aileen Kent Gutierrez.

Tetralogía coreográfica: Cecilia Lugo

Compañía: Contempodanza

Diseño Sonoro: Joaquín López Chas

Diseño de vestuario y escenografía: Aurelio Palomino

Diseño de iluminación: Ivonne Ortiz

Estreno: Palacio de Bellas Artes, 2018

La vida es un viaje y a partir de esa idea es como representamos dancísticamente un viaje tan particular como el que sucede en “La Odisea” de Homero (el regreso a casa de Ulises que le toma 20 años después de la guerra de Troya). Una aventura épica que nos puede dejar una moraleja importante, no se trata de llegar al destino sino de disfrutar el camino, de atesorar el aprendizaje del trayecto recorrido…como dice  el poema de Konstantino Kavafis en el cual también se inspira ésta tetralogía coreográfica.

Para hablar de una odisea en busca del destino a través de la danza, los intérpretes tuvimos que pasar por distintos estados de ánimo y vivir nuestros propios procesos para lograr nuestro objetivo artístico. Yo definitivamente viví esos procesos como viajes internos que me llevaron a entenderme mejor a mí misma y a encontrar muchas respuestas a nivel interpretativo. En lo personal traté de mantener en mente la intención de disfrutar el presente durante la construcción y preparación de la obra, de esa manera finalmente cumplí con mi meta de darle más valor al proceso que al destino, porque para nosotros estrenar en un recinto tan importante como el Palacio de Bellas Artes significó un destino al que queríamos llegar lo mejor posible. Asimismo el hecho de escuchar el poema de Kavafis al principio de la obra ayudó considerablemente a no perder ese mensaje de vista y a inspirarse cada vez antes de  salir a escena. El hecho de que la obra se conforme de cuatro partes y perspectivas del viaje a Ítaca, a mí me ayudó mucho como creadora escénica a construir diferentes personajes en diversos contextos de un mismo tema. La coreógrafa nombró a éstas cuatro partes como “Travesías”, lo cual me dio gran claridad para trabajar interpretativamente de principio a fin.

En la “Travesía I: El Mito” tuve el reto artístico de crear una “sirena” sin caer en los clichés en torno a estos seres míticos que hemos visto montón de veces en tantas historias, lo cual me resultó sumamente divertido y entretenido. Gracias a la consigna de la directora y coreógrafa de que fuéramos auténticos, y a la libertad creativa que nos dio confiando en nuestras habilidades como artistas, sentí que pude explorar nuevas formas de moverme y tuve oportunidad de darle vuelo a mi imaginación. Decidí basarme en las creaturas que pinta mi papá que es artista plástico, a las cuáles llama “Baldanders” y que se caracterizan por ser mezclas de varios animales. Traté de recrear la imagen de la sirena pensando en la belleza de los monstruos y seres fantásticos que aparecen en muchos relatos y obras de arte. Me gustó construir un personaje que fuera bello y horrible a la vez, que pudiera parecer tanto atractivo como amenazador, que tuviera el poder de seducción de lo femenino en combinación con la fuerza bruta de un monstruo hecho de muchos animales.

En la “Travesía II: La Espera” tuve la fortuna de ser testigo escénico de una parte crucial en la historia de “La Odisea” que es la larga espera de la  amada de nuestro héroe, Penélope, que ha sido musa de recreaciones escritas, canciones, etc…para mí fue especial estar presente en escena con la pura intención de atestiguar ese amor y de alguna manera empatizar con ese personaje de una mujer que no se rinde en esperar el retorno de su amado.

La “Travesía III: Tiempo de Verano” es la que más gozo bailar en cuánto al movimiento porque habla del placer de vivir y tener nuevas experiencias, como dice el poema de Kavafis, “cuando emprendas el viaje a Ítaca, ruega que el camino sea largo y rico en aventuras…”, así que coreográficamente creo que se logran transmitir esas ganas de que la vida suceda, y también algo de nostalgia, además es técnicamente muy exigente y la ejecutamos únicamente mujeres, por lo que se nota  mucha solidaridad y sensualidad femenina.

Por último, la “Travesía IV: Travesías de Humo/El Exilio” es mi favorita en el sentido interpretativo porque requiere mucha profundidad y dramatismo. El tema son los inmigrantes y la esperanza de salir de un lugar para encontrar una vida mejor en otro lado, lo cual me conmueve y motiva como artista a representar el dolor, incertidumbre y fe que me imagino experimenta un ser humano en una situación así. Siempre intento identificarme desde lo humano con los personajes que me toca interpretar, investigar del tema para conocer más y hacerme de herramientas más cercanas a la realidad, y lo más relevante, trato de ponerme en los zapatos de ese algo o alguien que quiero representar, para generar emociones verdaderas a partir de las cuáles construir el resto, según yo logrando que el acto escénico se vuelva genuino y trascendental.

Siento que “Ítaca el viaje” ha sido una de las obras que más me han marcado en mi carrera dancística, ya que experimenté una madurez en mi vida personal y profesional que me permitió ver las cosas desde otro ángulo. Agradezco infinitamente haber sido parte de éste viaje.