#NominadasAlOscar I Mank: la caída de Sansón

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Por segundo año, la autora reseña los filmes nominados a Mejor Película en los Premios de la Academia. Siendo Mank, la primera entrega.

 Es de noche, nos encontramos sobre una casa aparentemente abandonada y con las condiciones más elementales para subsistir. En ella, hay un hombre abatido por la enfermedad y postrado sobre una cama que reclama una copa más para beber: no es difícil adivinar que la trama girará en torno a este enigmático personaje.

Tal y como si se tratase de un guion propio de Herman J. Mankiewicz (Gary Oldman), Mank (2020) posee el dramatismo envolvente del Hollywood antiguo. Filmada en blanco y negro, el ambiente rinde homenaje a la época dorada de los estudios cinematográficos; beneficiando encuadres en primerísimo primer plano, movimientos de cámara sorpresivos, actuaciones por demás exageradas y locaciones excéntricas.

Ciudadano Kane, la inspiración 

La cinta toma como punto central la creación del guion Ciudadano Kane, a manos de Mankiewicz por encargo del cineasta Orson Welles (Tom Burke), teniendo un límite estricto de plazo a cumplir, y con el cual el guionista lucha constantemente debido a problemas con el alcohol.

Se añaden personajes que crean el cuadro final, teniendo a Marion Davies interpretada por Amanda Seyfried la cual encaja a la perfección en el rol de “aspirante de actriz, pero nunca tomada en serio” y cuyo mayor logro pareciera ser la relación sentimental que mantiene con el magnate de negocios William Randolph Hearst (Charles Dance). Aparecen también roles secundarios, como los productores de cine Louis B. Mayer (Arliss Howard) y David O. Selznick (Toby Leonard Moore) y sobre eso, están los “roles piedra” inmóviles y sin destaque alguno con Lily Collins como Rita Alexander la secretaria obediente, y Tuppence Middleton en el papel de la esposa del protagonista.

10 nominaciones 

La cinta que encabeza la lista con diez nominaciones, “Mejor Película”, “Mejor Director”, “Mejor Actor Protagonista”, “Mejor Actriz de Reparto”, “Mejor Diseño de Vestuario”, “Mejor Banda Sonora”, “Mejor Sonido”, “Mejor Fotografía”, “Maquillaje y Peluquería” y “Mejor Diseño de Producción”, tiene momentos ingeniosos y otros no tanto…

Durante el transcurso, es por demás evidente que el cineasta David Fincher pretendía hacer un retrato sobre el entramado de las relaciones en la meca del cine: favoritismos, palancas para crear una carrera prominente, almuerzos simples donde se decidían acontecimientos trascendentales y las campañas contra los partidos políticos de la izquierda estadounidense.

Fincher, desea introducir al espectador a los rincones donde todo sucede: mansiones, estudios de cine, casas, fiestas, despachos y conversaciones “secretas”; nada escapa a su ojo experimentado. Sin embargo, pierde una gran oportunidad al quedarse a medias tintas. Aunque se expresan algunos nombres y condenan estas actitudes, el cineasta no permite que el espectador termine de comprender el quién o cómo. Ninguno de los involucrados en las grandes producciones pareciese ser encontrados culpables, pero, por el contrario, prisioneros de una realidad que no pueden escapar.

Aunque se pretenda seguir el paso de la cinta, algunos cabos quedan sueltos, Mank, no desea contar los hechos, pero seguir alimentando rumores sobre lo que pudo haber sucedido.

Actuaciones soberbias 

A lo anterior, surge como un buen contrapeso el manejo acertado del cast. Las actuaciones se transforman en complejas y se descubre la dualidad de los rostros mostrados en pantalla: Marion Davies sabe que sus apariciones en el cine no provienen del talento, pero de las relaciones adecuadas, mientras que su amante William Randolph Hearst se descubre como un niño asustado que se disfraza con el traje de un hombre exitoso.

El personaje con mayor contraste es el protagonizado por Gary Oldman, que en distintos momentos se conflictúa al saber que a pesar del éxito que acarreará el guion, su amistad con Davies inevitablemente acabará. Y no es por menos, ya que es conocido que Ciudadano Kane se basa enteramente y sin reparo, en la vida de Hearst. Aunado a esto, Mankiewicz debe luchar contra el alcoholismo que trunca su carrera y el matrimonio al borde de la quiebra.

Conoce la precariedad de su situación e incluso se topa con compañeros que han caído de la gracia de los grandes estudios, cuya carrera terminó en la mendicidad: lealtad versus interés, dinero versus silencio, egoísmo versus justicia, estos son los temas centrales del filme.

Magnífico viaje en el tiempo 

Durante las dos horas de la cinta, caben aplaudir el diseño de producción que permiten remontarnos a la década de 1930. Delicadamente cuidada y estudiada en modismos, vestuario y diálogos -categorías que son el fuerte de la cinta- pero que a todas luces no le asegurarán la estatuilla a Mejor Película, aunque ciertamente a la Academia siempre le agradan las cintas que les procuran una buena palmada en la espalda. Mank, se presenta como un vistazo somero a Hollywood, con una espectacularidad que sobrepasa a las demás nominadas en el plano estético pero que el argumento podría quedar como una anécdota sobre la rivalidad entre Orson Welles y Mankiewicz.

Posiblemente, si el guionista estuviera vivo y viera el retrato que se hace de él, tendría la urgencia de modificar el guion de Jack Fincher -padre de David Fincher- para dotarlo de mayores matices. Y es que el Sansón que suponía Hollywood ya ha caído y tras él vienen filmes internacionales que últimamente han ofrecido mejores propuestas, que aquella donde sólo se muestra una época ya conclusa.