El sonido del metal: cuando la aceptación es el único camino

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Segunda entrega de una serie enfocada en las nominaciones de los Premios de la Academia.

Incluso antes de que inicie, el espectador sabe que esta no será una película sencilla y por el contrario el camino será un tanto tortuoso; Sound of metal, dirigida por Darius Marder sigue la vida del baterista Ruben (Riz Ahmed), y la sorpresiva perdida de audición que padece.

Cuando la vida que se ha construido repentinamente se ve amenazada, no queda más camino que una metamorfosis obligada y esto es precisamente lo que Ruben debe atravesar. El drama se hace acompañar por la relación dependiente que mantiene con Lou (Olivia Cooke) -su novia- quien funge como cantante en el grupo de metal, Blackgammon, que ambos conforman y con quien ya había establecido una rutina basada en viajes en carretera para llevar a cabo presentaciones. La cual es interrumpida ante la situación que afecta al protagonista.

Complicidad y sutileza entre los actores 

La cinta tiene una construcción sólida que permite reconocer a los protagonistas como personajes con un mundo interno caótico; ante su amor, es palpable la tensión acumulada que estalla en momentos claves, como la demostración de heridas que Lou se provoca cuando Ruben no está cerca de ella y la inevitable separación que enfrentan para buscar ayuda profesional. Son en estas sutilezas de diálogos y miradas que se delata la complicidad entre ambos actores. Aunque Riz Ahmed sobresale maravillosamente con una actuación que enchina la piel de la audiencia, no será suficiente para llevarse la estatuilla a Mejor Actor -recordemos que compite con Chadwick Boseman en La madre del blues- pero afortunadamente, las fortalezas de la cinta recaen también en otras categorías como la de Mejor Sonido.

Mejor Sonido, su carta fuerte para levantar la estatuilla

Respecto a este punto, Sound of Metal, se posiciona como la preferida. Y es que la creación del ambiente sonoro de una historia que recurre al no sonido es un trabajo altamente delicado; Ruben debe reaprender a vivir y en el momento en que acude a un campamento especializado en sordera, las piezas comienzan a encajar.

El sonido deja atrás el tumulto frenético de la ciudad, los conciertos nocturnos y se convierte en un momento contemplativo para el protagonista: el tiempo y percepción suceden de manera lenta y con una introspección inesperada.

Aquí no hay celulares, computadoras o comunicación con el mundo externo -aunque Ruben en ocasiones salta estas reglas- porque el desprendimiento es el primer paso hacia la nueva realidad que enfrentarán; la vida nómada de Ruben se quiebra y de ella surge reuniones grupales, clases con niños y un cariño nuevo a sus compañeros. Este es el punto culminante del ambiente sonoro: todo acontece cuando aparentemente no existe el ruido.

Bases emocionales…y científicas 

El equipo encargado de crearlo llevó a cabo investigaciones tanto con médicos y personas con debilidades auditivas -quienes actúan en el filme- para conformar el universo de Ruben, liderados por el sonidista Nicolas Becker, el equipo lleva a cabo un trabajo minucioso por el cual han sido reconocidos. Entre ellos tres mexicanos: Michelle Couttolenc, Jaime Baksht y Carlos Cortés.

Igualmente, hay que destacar los contrastes no sólo en sonido, pero en la cinematografía. La película sufre una transformación en los espacios que dejan la amplitud y privilegian la intimidad, es precisamente junto a Joe (Paul Raci) -el jefe del campamento- que el baterista encuentra una nueva manera de interactuar y expresarse. La música adquiere una nueva faceta con la contemplación y la escritura de sentimientos, mientras que Ruben forcejea por no permitir esta nueva etapa, sus sentimientos entran en conflicto.

Un final inesperado 

La última parte de Sound of Metal, es desgarradora pero necesaria. El protagonista toma la decisión de operarse con el fin de probar un método incierto y que bien podría devolverle un porcentaje de audición o ser un intento fútil; no se revelará el resultado de esto, pero la emotividad en la última media hora de la cinta está a flor de piel.

La cinta se encuentra disponible en Amazon Prime, siendo una apuesta arriesgada y lograda por parte de la plataforma quien se encuentra en competencia directa con otro titán, Netflix. Aquellos que aún no la han visto, deben primero comprender que la película no se inscribe al género -últimamente manoseado- de superación personal alegre, pero se dirige hacia un plano de reflexión ante las adversidades inesperadas. Tal vez, el efecto que produce podría deberse a los cambios que se han experimentado en el último año a nivel mundial, pero, aunque el guion fuera distinto -por ejemplo, un cantante sin voz o un pintor con Parkinson-la cinta deja en la audiencia ciertas preguntas: ¿qué sucede cuando lo conocido ya no está?, ¿es posible dejar atrás a quien antes se amo? y finalmente, ¿cómo recomenzar?