200 días después: rectoría y administración caminarán juntas

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La Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) acaba de concluir el periodo más largo de paro. 

Si bien en los espacios académicos la vida transcurría con aparente normalidad y en tensa calma, el Edificio de Rectoría permanecía tomado por integrantes del Enjambre Estudiantil Universitario. Para muchos, el corazón de la Máxima Casa de Estudios Mexiquense, el lugar desde donde se puede transformar la vida de miles de universitarios. Pero también, el espacio desde donde se le cerraron las puertas al continuismo que buscaba el exrector. 

Pero más que hacer un análisis del pasado es obligatorio entender qué se viene en el corto, mediano y largo plazos. Sí, la Universidad necesita cambios de fondo, no de forma. Algunos ya se ven. Hay un gabinete 80-20: la primera cifra la ocupan las mujeres. Los nombres que encabezan las distintas secretarías son desconocidos. Los mecenazgos quedaron fuera y la administración que encabeza Patricia Zarza, primera mujer en hacerlo, ha privilegiado el diálogo. La parafernalia, el foco mediático y la necesidad de ocupar primeras planas comienza a quedar en un plano secundario. 

A partir del viernes 21 de noviembre, la rectora y la administración asumirán un espacio histórico que por derecho les corresponde y que hoy cobra otro significado. Más allá del simbolismo el mensaje es claro: siempre habrá oportunidad de dialogar para mejorar…y cambiar.

Aunque la UAEM ha sido tachada de ser un semillero de juventudes apegadas a los intereses del poder, no es sano generalizar que es una extensión de cualquier aparato gubernamental. Esos sucesos que tuvieron lugar en el pasado permanecen vivos en la imaginación reproductiva. Desterrarlos sería el primer paso para darle cabida a nuevos bríos de transformación. Quizá, aquellos que se apeguen a realidades políticas, sociales y culturales que se viven en las distintas esferas de la arena política del Estado de México. 

Las mejoras físicas y académicas necesitan implementarse. Y justo por eso es que la entrega de Rectoría será un parteaguas: ya no hay conflicto. El diálogo logró un entendimiento entre ambas partes y ahora tocará a cada una de ellas responder a los compromisos adquiridos. Lograron despojar de toda ira la discusión. 

Ahora toca asumir un trabajo conjunto y la corresponsabilidad en la construcción de una Universidad incluyente y progresista. Que la UAEMéx sea un espacio de permanencia mental en el mundo de los hombres y las mujeres plurales es una tarea que debe estar en la agenda pública de cualquiera que ocupe un lugar en el espacio universitario. 

A los jóvenes paristas solo queda decirles, ¡Gracias por discutir!

Estimularon emociones y deseos que hicieron imaginar un objetivo deseable y colectivo. La culpa está en el pasado, los valores en el presente y la elección de lo que necesita cambiar en la UAEM en un futuro que es el mejor tiempo para lograr paz, tranquilidad y transformación. 

En esta discusión no se triunfó convenciendo a los estudiantes, se ganó porque se dominaron egos internos, externos y se le cerró la puertas al oportunismo político y clientelar que buscaba un nuevo aire en las aulas universitarias. Porque sí, el triunfo fue de ambos bandos.